Isidor Cònsul
NOTA A MODO DE PRÓLOGO
(...) El acierto más vivo de Carn d'olla proviene de la fineza del oído y de la fuerza y verosimilitud de los diálogos con que Jaume Cabré trabajó la novela. El lector se da cuenta de que la obra se construyó en un cruce de voces, una de las cuales, a modo de off, es del mismo autor que introduce y presenta las otras. La estrategia es todo un reto narrativo que se ha resuelto con oficio y que da como resultado el lujo de una novela en la que la lengua puede morderse por la carnosidad y viveza de diálogos que presenta. En este punto concreto, en lo que diríamos el trabajo artesanal sobre el cuerpo vivo de la lengua, Carn d'olla sirve de ejemplo a las muy posteriores consideraciones reflexivas del autor, casi veinte años después, cuando especula sobre el arte del lenguaje y escribe que "los fonemas, las palabras, las frases, los párrafos, son materiales palpitantes, vivos, que se encadenan y adquieren ritmo y cadencia propios y que, este es el milagro, adquieren significado por ellos mismos'.
Jaume Aulet
L'ombra de l'eunuc es una novela compleja y ambiciosa, que no admite comparaciones superficiales. El punto de referencia, en todo caso, debe ser la producción anterior del mismo Cabré, con especial atención a Fray Junoy o la agonía de los sonidos en cuanto a la reflexión estética y Senyoria en cuanto a la técnica de composición y al lenguaje.Sam Abrams
Pero, en definitiva, ¿qué se desprende de una lectura global de la obra de Jaume Cabré?En primer lugar, cabría destacar que cada una de sus obras gira en torno a un aspecto importante de la condición humana. Por ejemplo, L'ombra de l'eunuc plantea el tema de la creatividad humana: Fra Junoy ... plantea el tema de la libertad humana y de la intolerancia; Senyoria, la ley y la justicia; La teranyina, la voluntad del poder; Galceran ..., las pasiones humanas, y así sucesivamente. Cada obra es completamente independiente, y, al mismo tiempo, cada obra forma parte integral de un gran friso, que recuerda los grandes proyectos narrativos de novelistas como Eça de Queiroz o Balzac.
(...)Àlex Broch
LUVOWSKI Y EL CICLO DE FEIXES
En la evolución de la obra narrativa de Jaume Cabré hay un momento y una fecha clave que es el año 1983 cuando en un mismo año gana los dos premios de mayor prestigio de la narrativa catalana: el Prudenci Bertrana con Fra Junoy o l'agonia dels sons, y el Sant Jordi con La teranyina, ambos aparecidos en febrero de 1984. El interés y la calidad de los dos títulos, sobre todo de Fra Junoy.., nos situaba ante un hecho que merecía una atención especial. No es frecuente que se dé una circunstancia similar –dos novelas y dos premios en un mismo año– ni creo recordar que se haya producido nunca antes ni después. La lectura de los dos títulos empezó, sin embargo, a dar las claves para interpretar mejor la razón del hecho. Nos encontrábamos ante dos novelas que a pesar de su notable diferencia argumental, trenzaban unos espacios de confluencia que las relaciona a través de un mismo espacio geográfico y de unos personajes recurrentes. Empezábamos a conocer y descubrir un espacio mítico en la mente del autor que ha dado lugar a un ciclo narrativo, el ciclo de Feixes, de notable fortuna en la narrativa catalana contemporánea.
Vicenç Pagès
Hay autores capaces de componer un solo de oboe que pone la piel de gallina durante quince segundos. Otros, muchos menos, sobresalen a la hora de ofrecer una pieza de cámara donde los violines establecen un diálogo apasionado y riguroso con el contrabajo. Sin embargo, escasean los autores que, como Jaume Cabré, son capaces de enfrentarse con éxito a una sinfonía. Porque Les veus del Pamano es una sinfonía. No tanto en el sentido del tempo o de los movimientos, sino en el uso de diferentes instrumentos o, mejor dicho, de grupos de instrumentos que confluyen de manera armoniosa en un texto que es preciso adjetivar, ahora cambiando de género musical, de polifónico.
Ramon Pla i Arxé
A menudo el autor no sabe definir con exactitud qué mecanismo le ha llevado a destacarlo y a considerarlo una revelación –por eso Carner habla de la "palabra dada" o René Clair escribe que "el inicio de una historia, como el primer verso de que habla Valéry, es un don del cielo "– ni, quizás, sabría describir esta revelación más allá de esa" mezcla de sentimientos "de que habla Jaume Cabré. Pero el artista sabe que en el desarrollo argumental de ese núcleo hay una simultánea revelación de su sentido, y quizás por eso los autores, como hace Jaume Cabré o como hace Miguel de Unamuno, advierten que se ponen a escribir sin saber exactamente a dónde los llevará aquel relato, como lo desarrollarán y como lo terminarán. Porque, de hecho, el argumento de una novela es la piel de una sensación compleja que irá adquiriendo progresivamente precisión y grosor. Y el argumento se adapta. Porque el artista no habla de las cosas sino en-las-cosas. Y por eso las cosas o el argumento son el instrumento –dúctilment acomodado a su función-- del sentido.
(...)Jean-Charles Gateau
La peinture que fait Jaume Cabré de sa ville à l'aube du XIXe siècle fait penser à Balzac pour l'art de rendre vivants les personnages et l'atmosphère.